lunes, 10 de septiembre de 2012

María Sandalia Pérez Rico, una zalameña desposada con el fundador de la Armada Argentina.



La historia local de Zalamea la Real ha ido desgranando, a través de sus investigadores, las biografías de sus muchos personajes ilustres nacidos en esta vieja localidad andevaleña: ministros, obispos, anarquistas, historiadores, diputados,…que han ido engrosando en cartel de personajes ilustres del lugar. Pero hoy quiero traer a este apartado biográfico una pequeña reseña sobre un personaje aparentemente anónimo que, no obstante ha pasado a la historia por ser la esposa de uno de los principales personajes de la historia naval de Argentina, corsario en tiempo bajo pabellón español, y Coronel de Marina de la flota de dicho país suramericano.

Gracias a la disposición del Departamento de Estudios Históricos Navales de Argentina, que ha tenido a bien remitir una copia de la Fe de Bautismo de nuestro personaje, sabemos que María Sandalia Pérez Rico nació en Zalamea la Real el día 3 de septiembre de 1784, en el hogar familiar constituido por sus padres Joseph Pérez Rico y Juana Zarza. Dos días después de su nacimiento sería bautizada por el vicario Joseph Felipe Serrano (conocido por ser el sacerdote que dio respuestas al cuestionario emitido desde la Corte por el geógrafo Tomas López), en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ejerciendo como padrino de bautismo su primo (mozo soltero indican los documentos) Manuel Rufino.

La ausencia de información personal de la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie de la España del XVIII hace que perdamos la pista de María Sandalia y su familia hasta inicios del siglo siguiente. Como muchos otros zalameños, la familia Pérez Rico la encontramos a en la primera década de 1800 en la ciudad de Cádiz, en la etapa crucial de la Guerra de Independencia contra los invasores franceses y, sobre todo, en el momento histórico de la gestación de la Constitución de 1812, La Pepa. Parece ser que a inicios de 1811 la familia Pérez Rico visitaba asiduamente en el penal del Castillo de San Sebastián de la ciudad a un amigo que había corrido la desafortunada suerte de encontrar presidio acusado de traición a la patria. El Castillo lo había convertido Carlos III en prisión militar en 1769, y en él estuvieron cautivos liberales y eminentes independentistas americanos. Uno de ellos, Juan Bautista Azopardo, marino maltés, se enamoraría de la susodicha María Sandalia, doce años más pequeña que el prisionero. El sentimiento de ella hacia el marino no sería menos.


Juan Bautista Azopardo

Azopardo había nacido en la localidad maltesa de Senglea en 1772. Ya desde pequeño había estado vinculado al mar, situación que se afianzó cuando emigró para estudiar construcciones navales en la localidad francesa Tolón. Su estancia en tierras galas en una época de grandes cambios políticos e ideológicos fue fraguando su espíritu liberal que no tardaría en poner en práctica años más tarde.
Antes de consolidar su figura pública como héroe de la marina argentina, Azopardo había ejercido de corsario contra los intereses de la Armada inglesa haciendo uso de las patentes de corso ofrecidas tanto por Francia como por España. En este contexto las crónicas destacan su labor frente a los navíos ingleses en la invasión de Buenos Aires en 1806 y 1807. Había llegado a tierras sudamericanas a inicios de 1800 y sus hazañas como segundo Comandante del navío corsario “Dromedario” (bajo pabellón español) frente a los ingleses comenzaron a fraguar su leyenda. Tanto que el gobierno español no tardó en elogiar su trabajo hasta el punto de declararle  “Teniente Coronel de las Milicias Urbanas” en Buenos Aires.


Pero Juan Bautista Azopardo daría un giro a sus intereses políticos, ideológicos y, por qué no, sentimentales cuando en el proceso revolucionario de 1810 se puso del lado del pueblo criollo. En el  Virreinato del Río de la Plata se había ido consolidando el ideario liberal importado de Europa (tras la Revolución Francesa) y de los Estados Unidos  (después de su Guerra de Independencia) desde inicios de siglo. La noticia de la total ocupación napoleónica del territorio español en 1810 llevó a Buenos Aires a proclamar su Revolución de Mayo. El marino Azopardo organizó una flotilla, para lo que muchos historiadores argentinos es la génesis de la Armada de este país, cuando alistó a la goleta "Invencible", el bergantín "25 de Mayo" y la balandra "Americana" y ascendió el río Paraná para hacer frente el 2 de mayo de 1811 a la fuerza naval española en San Nicolás de los Arroyos. La derrota argentina llevó a Azopardo a la reclusión primero en Montevideo y posteriormente a Cádiz.

María Sandalia, fiel enamorada del marino maltés, no cejó en su entrega a éste en sus años de reclusión. La relación entre nuestra ilustre zalameña y el prisionero no se relajó en los 9 años de cautiverio de éste. Su escaso tiempo de reunión no fue impedimento para que en 1814 naciera el hijo de ambos, Luis Antonio María de los Ángeles. Pero la desconexión familiar aumentó cuando Azopardo fue trasladado en febrero de 1815 al Castillo San Fernando de la Cortadura, y más aún cuando pasó a la prisión de Ceuta (donde indican algunos textos que compartió prisión con el inca Tupac Amaru) quedando su esposa e hijo en Cádiz. Indica la biógrafa de Azopardo, Mercedes G. Azopardo, cómo María Sandalia durante el cautiverio de Azopardo en España sufrió junto con su esposo los más grandes dolores morales, pero supo afrontar la adversidad con entereza y esperar el retorno del amado para juntos emprender el camino que idealmente forjara.

Tras tres condenas a muerte y otros tantos indultos, la Revolución Liberal de Riego le ofreció el indulto definitivo en 1820. Ese mismo año, volvería a Argentina para seguir defendiendo los intereses de la que ya era su verdadera patria. Allí obtuvo el grado de Teniente Coronel de Marina. Mientras tanto, su familia quedó es España, donde tras la convulsión generalizada después el levantamiento de Riego contra Fernando VII  lograron viajar en 1822 al lado de su esposo para, ocho años después del nacimiento de su hijo, volver a reencontrarse, ya de forma definitiva, toda la familia.

Tras varios años en activo defendiendo frente a varios enemigos exteriores la patria argentina, se retiró en febrero de 1827. A partir de entonces, como indican varios autores, vivió sumido en la pobreza y en el olvido del gobierno por el que tanto había luchado, realizando grandes sacrificios para sacar adelante a su familia. Pudieron comprar una casita en los arrabales de Buenos Aires en la calle Corrientes y Libertad, donde Juan Bautista, María Sandalia y Luis Antonio vivieron siempre  (y donde incluso nacieron sus nietos).

Poco más tenemos  para hablar de María Sandalia, cuyo paso desde Zalamea a Argentino no estuvo exento, ni mucho menos, de penalidades y desgracias. No obstante parece ser que su carácter propio de esta tierra nunca lo perdió. Dice Mercedes G. Azopardo de ella que lucía en las fiestas con sus vestidos de “sarao”; regio collar de perlas de dos vueltas, y según las circunstancias, abanico de marfil o bien un mosoba de cerda blanca y cabo de marfil tallado […] Este objeto, quizás único, debe haberlo traído de España, de origen árabe; no olvidemos que ella era de Andalucía.

Juan Bautista Azopardo murió en 1848 y María Sandalia Pérez Rico tres años después, en 1851. Su hijo había ingresado en el ejército en 1833, casándose con Alejandrina Saravia y teniendo 5 hijos. Murió en 1873. Los descendientes siguen viviendo en Argentina.

José Manuel Vázquez Lazo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Vicealmirante Honorio Saturnino Cornejo Carvajal. Ministro de Marina nacido en Zalamea la Real.

Don Honorio Saturnino Cornejo Carvajal
La galería de personajes célebres de Zalamea la Real está cargada de importantes personajes de la vida pública española, en todas sus facetas. Dentro del espectro político, Zalamea tiene en su haber la distinción de poseer entre sus hijos a un Ministro del Gobierno de España: Don Honorio Cornejo Carvajal. Intentaremos ofrecer en este artículo un pequeño esbozo de su vida profesional y política para seguir mostrando las facetas más importantes de la historia de la localidad.
Honorio Saturnino Cornejo Carvajal nació, según atestigua su partida de nacimiento, en Zalamea la Real, en la calle Cruz, 3, el 29 de noviembre de 1861. Era hijo de los hacendados José Natalio Cornejo y Miguela Carvajal, y nieto de importantes propietarios de la localidad. Con 17 años, en 1878, estando a bordo de la fragata Asturias, fondeada en El Ferrol, ingresó en la Escuela Naval Flotante, donde desarrollaría sus primeros estudios en la Armada. Pronto comenzó a subir en el escalafón de oficiales: Guarda Marina de segunda en 1880, de Primera en 1883 y Alférez de Navío en 1884. En marzo de 1885 es destinado al apostadero de Manila, en Islas Filipinas, donde combatirá a piratas y contrabandistas. Pero la enfermedad haría que unos años más tarde hubiera de volver a España.
De nuevo en casa, fue destinado al acorazado Pelayo y posteriormente asistió a la Escuela de Torpedos a aprender sobre este nuevo arma naval. A finales del año 1889, tras aprobar el curso, fue destinado de nuevo a Manila, donde poco después recibió la noticia de su ascenso a Teniente de Navío. Allí se le encomendó el mando del cañonero Samar, hasta que hubo de volver de nuevo a España, otra vez enfermo, en 1883. En junio de este mismo año se le destina como agregado a la Comisión de Marina de la provincia de Huelva. Pero sus facultades de mando parece ser que pronto le encumbraron a otras tareas: primero se le destinó a la Ayudantía y a mediados de 1894 era nombrado Ayudante del Almirante Jefe de la Escuadra de Instrucción a bordo del crucero Alfonso XIII. De ahí pasaría con el mismo cargo al acorazado Pelayo y más tarde al Vizcaya. En 1896 se le da el mando del Torpedero Barceló hasta pasar un año más tarde a ser comandante del crucero Aragón.

En 1924 la actual C/ Olmos fue rotulada con su nombre.
Pero su cometido no solo estuvo en el mar, puesto que impartió clases como profesor de física en la Escuela Naval Flotante, hasta ser nombrado Teniente de Navío de primera clase en 1904 y ser destinado como segundo comandante al crucero Extremadura, primero, y a la corbeta Nautilus posteriormente. Tras ejercer importantes cargos en el Arsenal del Ferrol, en 1912 asciende a capitán y es destinado, en pleno conflicto del Rif, a ejercer de guardacostas en el Estrecho al mando del cañonero Infanta Isabel. Sus méritos le harán ascender a Capitán de Navío y comienza a ocupar cargos de importancia: primero como Jefe de la Primera Sección del Estado mayor Central de la Armada y a Secretario del Estado mayor Central, hasta que de nuevo se le destina al acorazado Alfonso XIII , aunque en esta ocasión colocándolo bajo su mando. En 1920 es nombrado Contralmirante y posteriormente Primer Teniente Fiscal del Consejo Supremo de Guerra y Marina.
Pero su meteórica carrera profesional aún daría un paso más arriba en el escalafón a inicios de la década de los años 20 del pasado siglo XX. Pero para describir su nuevo estatus, mostremos una somera descripción del contexto histórico de la España del momento.
La guerra mantenida con Marruecos entre los años 1909 y 1921 encontraría un poderoso rechazo social en la población española. Tras el desastre de Annual (1921), donde se perdieron miles de vidas españolas y gran parte del territorio ocupado a las kabilas rifeñas durante varios años, la indignación social en la Península creció aún más, haciendo blanco de sus críticas al Ejército y a sus altos mandos. La situación de guerra que se mantenía en el Marruecos español era de vital importancia estratégica, política, ideológica e incluso personal, pues la gran mayoría de los militares llamados africanistas, estimaban a esta zona como un objetivo prioritario para comenzar a crear el imperio español que antaño se había ostentado, algo necesario en aquellos años de imperialismo y colonización europea en África y Asia. Entre estos africanistas estarían muchos de los insurgentes de 1936: Franco, Millán Astray, Yagüe, Sanjurjo (que también atentaría contra la República en 1932),... y sobre todo el General Miguel Primo de Rivera, que actuaría de inmediato en la situación política del país. Ante este ambiente de inquietud revolucionaria y tras las desafortunadas campañas militares en Marruecos, el rey, junto al Ejército, decidieron intervenir directamente en la vida política nacional. El 13 de septiembre de 1923 el Capitán General de de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, asestaba un golpe de estado con el apoyo tácito del monarca y de parte de una sociedad castigada por graves problemas estructurales. De nuevo se apelaba a algo tan cotidiano en la vida política española como un golpe de fuerza para hacer cambiar un régimen por otro. Con este nuevo golpe de efecto Primo de Rivera trataba de dar un giro a las políticas de la Restauración, dando paso a un regeneracionismo que, sin embargo, a medio plazo no logró estabilizar y solucionar los problemas con los que se había encontrado tras el Golpe. El General trató para ello aislar a la vieja guardia de la etapa anterior de la política e implantar una serie de actuaciones intervencionistas en economía que pretendían relanzar al país, que se hallaba inmerso en una grave crisis desde finales del XIX.

Bandera de la Unión Patriótica de Zalamea la Real

Gran parte de la política de Primo de Rivera estuvo encaminada a lograr la estabilización de las relaciones entre una sociedad hastiada con la institución monárquica y la propia Monarquía, proceso que llevó a cabo torpemente, aislando a los partidos de talante republicano, que ya a finales de la década de los años veinte eran verdaderamente fuertes y problemáticos para el régimen. A ello unió su deseo de presentar a la Dictadura como un bien necesario para la nación, sobre todo tras el descalabro político que produjo los últimos años del anterior sistema político. Para ello intentó institucionalizarla a través de una Asamblea Nacional Consultiva, muy denostada por su escaso valor democrático; de una Constitución no menos estéril, puesto que su presencia no afianzaba la idea de instauración de un régimen democrático, sobre todo si tenemos en cuenta que el texto se concluyó en 1929 y ni tan siquiera se puso en vigor; y a través de un partido que dirigiera la vida política del país, como fue la Unión Patriótica, cuyo principal objetivo era acabar con el caciquismo heredado de la etapa anterior, basándose en una reorganización del organigrama político por medio de la agrupación de las derechas y, tal como nos dice Gil Pecharromán, de la intervención de una “izquierda domesticada”, donde el PSOE jugaría un papel importante y donde la UGT sería el nexo entre el Gobierno y el Movimiento Obrero. Como indica el historiador zalameño Antonio Ramos Oliveira al describir las actuaciones del general Primo de Rivera, “...la multitud nunca le odió, porque la Dictadura fue un Despotismo templado y Primo de Rivera no se deshonró con la crueldad del Tirano”.

Portada de bienvenida al Vicealmirante en su visita a Zalamea (1927)

Es en este contexto cuando nuestro célebre personaje obtendrá su máximo honor político y profesional. Una vez consumado el Golpe de Estado del General Primo de Rivera, su meteórica carrera se consolida. En septiembre de 1923 es nombrado segundo Jefe del Estado mayor Central y en mayo del año siguiente Subsecretario de Marina. A finales de año consigue su máximo escalafón militar: Vicealmirante. Estando en la reserva, el dictador le nombra, en diciembre de 1925 Ministro de Marina, hasta el mes de noviembre de 1928, en que solicita su dimisión al rey Alfonso XIII. Honorio Cornejo Carvajal ha sido el único Ministro de Marina de una tierra marinera como es Huelva, lo que añade un valor singular a la biografía de este personaje.

Respecto al periódo en Zalamea la Real, decir que el 2 de octubre de 1923, tras ser consumado el golpe, se procedía a sustituir en sus cargos a la corporación zalameña en pleno. La sesión, presidida por el Teniente de la Guardia Civil de la villa, Antonio Pérez Lázaro dio paso a la formación de la “Junta de Asociados” que formaría el nuevo Ayuntamiento el municipio en base al Real Decreto de la Presidencia del Directorio Militar de 30 de septiembre. Tras la votación secreta, saldría elegido como alcalde el mayor contribuyente, José Manuel Lancha Pichardo. Acto seguido se procedió a la elección del resto de cargos municipales. A partir de entonces, el Consistorio zalameño comenzaría a organizarse y a trabajar siguiendo las páutas políticas e ideológicas del nuevo régimen. Una de las primeras fue la formación del partido único existente (y legal) de la etapa: la Unión Patriótica. El Consistorio aún mantiene entre su patrimonio histórico un singular pendón de la sección zalameña de la UP para contento de los investigadores. (al menos hasta hace pocas fechas era visible en las dependencias del archivo municipal, donde fue hallado en la reorganización realizada en el mismo en el año 2008).  Posiblemente dicha banderola se confeccionara para conmemorar la visita del Vicealmirante a Zalamea la Real.

Bando municipal informando de la visita ministerial.

El 5 de agosto de 1927 visitó su pueblo natal, donde creó una gran expectación - por primera vez un ministro llegaba a la localidad, y la expectación era más, si cabe, teniendo en cuenta que era oriundo de Zalamea-. El ayuntamiento había realizado una llamada a sus conciudadanos para que tal día asistieran a la recepción de tan ilustre paisano: “...la empresa que os encomiendo y os encarezco es ardua y al parecer superior a nuestras escasas fuerzas, porque, no ignoráis, que nuestro ilustre paisano viene a Huelva representando al Gobierno en fiestas de inusitado esplendor como son las Fiestas Colombinas, y que, en ellas, habrá de verse rodeado de toda suerte de honores y de todo linaje de acatamientos que su persona y a la representación que ostenta, dentro de un marco insuperable por el brillo, galas y esplendor que prestan en tales casos la concurrencia de fuerzas del Ejército y de la Marina. Pero todo ello, con ser mucho, no es bastante para anular, ni siquiera para aminorar el bien cimentado arraigo de nuestro entusiasmo, porque allí donde no llega la manifestación esplendorosa se suple con la efectiva, y así, yo espero de vosotros en este día, que vuestros corazones se fundan en un solo corazón desbordante de entusiasmo y vuestros gritos se confundan también, en uno solo, para aclamar y ensalzar, como es debido y se merecen los justos títulos del ilustre hijo de Zalamea”. El pueblo le ofreció un gran recibimiento. Ese mismo día, con el Ministro presente, se rotuló la calle Olmos con su nombre. El 26 de noviembre de 1924 el consistorio, por unanimidad, ya le había nombrado hijo predilecto de la villa. Se le reconocían sus méritos incluso antes de ser nombrado por Primo de Rivera al frente del Ministerio de Marina. A él se debió la reconstrucción de las Casas Consistoriales que se encontraban en muy mal estado por aquella fecha.

Otra perspectiva del arco conmemorativo de la visita del Ministro

En 1930 se daría fin al periodo de gobierno de Primo de Rivera. La etapa de Dictadura comenzada en septiembre de 1923, al igual que ocurrió con la vuelta de la Monarquía tras la I República, tampoco acabó por dar soluciones a los principales problemas estructurales que el país venía padeciendo desde hacía demasiado tiempo.
Honorio Cornejo Carvajal  falleció en Madrid en el año 1937.

José Manuel Vázquez Lazo.
La provincia de Huelva. Historia de sus villas y ciudades






martes, 24 de julio de 2012

Federica Montseny y el anarquismo zalameño.

El movimiento anarquista español pasó, desde sus inicios a finales del siglo XIX, de un sin fin de organizaciones obreras desorganizadas y descentralizadas por todo el panorama sindicalista español a la implantación de un anarcosindicalismo fuerte, organizado y bien estructurado a nivel nacional a principios de la década de los 20, y sobre todo, muy activo, en los albores de la Segunda República. Durante los años anteriores al régimen republicano obtuvo uno de los papeles principales, sobre todo dentro del panorama  de lucha obrera, motivo que le enfrentó de forma directa con el sindicato socialista UGT.  A finales del siglo XIX, sobre todo a partir del año 1899, el anarquismo andaluz experimentaría una gran recuperación, gracias al movimiento sindicalista, que poco a poco iría implantando las tesis anarquistas en los campos de Andalucía.

En el año 1910 se culminaría con la constitución de CNT  (Confederación Nacional del Trabajo), sindicato de fuerte implantación anarquista, cuyos principales objetivos  eran aquellos que el anarquismo internacional promulgaba: la consecución de la sociedad libertaria y el triunfo de todas las demandas de la masa obrera. Las nuevas tesis cenetistas no llegarían a Andalucía de forma directa, puesto que las luchas internas entre anarquismo puro y anarcosindicalismo en la región ralentizaron este hecho. No obstante, a medida que los primeros adoptaron las teorías de los segundos, el proceso de implantación del sindicato CNT se aceleró de forma extraordinaria.  En 1919, tras los acuerdos acordados en el Congreso  de CNT celebrado en Sants un año antes, se fue difundiendo por Andalucía la nueva estructuración sindical, representada en el llamado Sindicato Único, que englobaría a todos los trabajadores de un mismo oficio para así acrecentar la eficacia de la lucha revolucionaria. En las zonas urbanas se implantarían estos sindicatos únicos, agrupados en federaciones locales; y el ámbito rural la agrupación se realizaría en Federaciones Comarcales.

La proclamación de la Segunda República en Abril de 1931 provocó un  gran número de cambios políticos que promovieron grandes expectativas de esperanza en la masa obrera, puesto que veían en el nuevo régimen el gran valuarte para la consecución de los objetivos que durante siglos se les habían negado. Pero esta euforia inicial poco a poco se iría apagando, sobre todo con el devenir de los acontecimientos y por la demora en la llegada de soluciones directas para el obrero. La política de CNT para el campo andaluz ya se definió en el Congreso Nacional celebrado en el mes de Junio de 1931, dos meses después de estrenarse el nuevo régimen democrático. El objetivo principal no era obtener tierras para los afiliados al sindicato cooperando con los postulados republicano-socialistas expuestos en el texto de la citada Reforma Agraria, sino que se pretendía preparar a la masa campesina para la revolución y para la experiencia anarcosindicalista. El proceso de implantación de este anarcosindicalismo de CNT en el campo andaluz llegó a ser un grave problema para el régimen republicano, hasta el grado de ser la espoleta que provocó la caída del gobierno Azaña en 1933 tras, los sucesos de Casas Viejas.

Según Cristóbal García, la provincia onubense experimentaría un gran auge, en valores absolutos, entre los años 1919, 1931 y 1932, pasando de 2.983 a 4.730 y a 14.995 afiliados respectivamente. La gran mayoría de los anarquistas de Huelva constituirían un grupo seguidor de las tesis de ángel Pestaña: los llamados sindicalistas y posteriormente treintistas. Los sectores más comprometidos con la ortodoxia anarquista (FAI) se ubicaban en la Cuenca Minera, y sobre todo en Nerva y en Salvochea. Aunque Riotinto y Zalamea la Real también aglutinarían un gran número de afiliados.

La organizadción de CNT en Zalamea la Real decir apareció en los primeros meses de la Segunda República, y en concreto en el mes de diciembre de 1931. El grupo  de anarquistas zalameños se englobarían en una sección del Sindicato comarcal, estructuración derivada del Congreso anarquista de Sants y que se denominaría a efectos legales como CNT. Sindicato Único de Trabajadores de Riotinto y su comarca. Sección Zalamea. El día 7 de diciembre de 1931 se constituiría de forma legal la sección zalameña del sindicato CNT, apadrinada por la sección de Nerva, tras la asamblea general celebrada dos días antes en la Plaza de Toros de la localidad. La primera ejecutiva del grupo de CNT de Zalamea la Real estaría formada por cinco miembros: José Pascual Fontenla, como Secretario1º; Cayetano Márquez Pérez, como Secretario 2º; Manuel Gómez Nogales como contador; y como Delegados al pleno del Comité del Sindicato, José Lazo Castilla y José Coronado Cuaresma; y su local social se ubicaría en la calle Clavel, 4.  A lo largo de 1932 habría dos cambios en la dirección; y en 1933 otros tres (entre cuyos nombres estarían, además de los anteriores,  José Caballero Palmar,  Enrique Caldera Merchán, José Caballero Contreras, Manuel Caballero Palmar,  Antonio González García, Ramiro Raigada Pablo, Francisco Caballero, Andrés Márquez y Javier Barrada). Después de estas fechas, apenas contamos con documentación al respecto. 

Pero el acontecimiento más importante de cuantos se produjeron con relación al movimiento anarquista de la Cuenca fue la visita de la dirigente anarquista Federica Montseny, que en su viaje realizado por Andalucía en el verano de 1932  tenia proyectado realizar una visita a la región minera onubense. En este ambiente de consolidación de los ideales anarquistas en la zona, la visita de Montseny entre los días 22 de julio y 1 de agosto del año 1932 marcaría un hito en el calendario ácrata local.

El día 22 de julio saldría de  la ciudad de Sevilla en dirección a Nerva, donde comenzaría su andadura por los pueblos de la Cuenca, a la que  llamó, al ver el panorama que ofrecían las explotaciones mineras y el duro trabajo que ejercían los obreros, el país de Sísifo. Su descripción de la Cuenca merece ser transcrita: ¡El país de Sísifo! Las cuencas mineras, kilómetros y kilómetros de tierraviolada, abierta a tajos: ruedos enormes como monstruosas plazas de toros. Los pueblos, sin un árbol, que el carbono mortal de las minas agosta como a los hombres, extienden sus agrupamientos en los bordes de las cortas, a los lados de las carreteras, junto a las vías férreas que conducen el mineral de las minas de Riotinto a Huelva. Sucesión fantástica de volcanes en reposo; enorme extensión de terreno policromado, sugiriendo a veces imagen de una superficie lunar, mostrada por el telescopio; tal pareció ante mi vista la comarca de Riotinto.

Las primeras visiones de Federica a tenor de la situación de los obreros de las minas no eran muy halagadoras. A su entrada en Nerva la describía como un contingente aterrador de tísicos. Es el trabajo brutal de las minas el mismo aire que se respira, cargado de gases, lo que destroza los pulmones, lo que ataca primero la pleura, después la caja torácica.

En los diez días de estancia en la Cuenca dio conferencias y mítines en nueve de ellos. Con esta   intensidad de trabajo  Federica intentó arrastrar a la gran mayoría de mineros hacia la militancia anarquista, sobre todo después del grave receso que había sufrido el sindicato a favor de UGT en época de la Dictadura de Primo de Rivera. El enfrentamiento directo entre entre la CNT y la UGT se puede comprobar en las palabras que Federica lanzó a los militantes ácratas en los numerosos mítines que dio en  los pueblos de la Cuenca. La acción obrera era muy diferente entre ambas entidades sindicales: los socialistas y los comunistas (cuya línea divisoria era difícil de determinar) esperaban poder llevar al gobierno hacia  un socialismo agresivo; los anarquistas, por su parte, veían que la alteración  del trabajo y el fomento del desorden ayudarían a conseguir el objeto de derrumbar la autoridad pública

La agenda le llevó a visitar la totalidad de los pueblos de la zona: el 23 de julio, conferencia en el teatro Victoria de Nerva; el 24, estancia en Salvochea por la mañana y doble conferencia en Zalamea por la tarde; el 25, charla en el Círculo del Valle (club social de la zona residencial de los ingleses, en Riotinto) y discurso vespertino en Campofrío, además de visitar el pantano de dicho lugar; día 26, nueva conferencia en Nerva y recorrido por las minas; día 27, visita minera, junto con los libertarios de Nerva; el 28, discurso en el Ateneo Libertario nervense; el día 29 dio un discurso en el Centro Obrero de UGT de Nerva en la inauguración de un retrato de Anselmo Lorenzo, no exento de crispación. Por la noche, tras visitar las grutas en Aracena, nueva charla en el Ateneo de Nerva; el 30 de nuevo volvió por Salvochea y Zalamea, donde dio sendas charlas; el día 31 sería clausurada por el Gobierno Civil su última charla en Nerva; el día 1 de Agosto, antes de salir para Sevilla, daría su última conferencia en Valverde del Camino.

De las dos visitas que Federica Montseny realizó a Zalamea la Real podemos destacar, por su intensidad y por su trascendencia, la que realizó el día 30 de julio. El día 27 del mes en curso, José Lazo, Secretario 1º del sindicato en Zalamea por estas fechas, solicitaba al Ayuntamiento el permiso necesario para celebrar un acto público (mitin o conferencia) el día 30 a las diez de la mañana y en la plaza de toros en el que hará uso de la palabra Federica Montseny. La conferencia de la mujer que habla se realizó tras su visita a Salvochea. Allí alabó el entusiasmo de sus mujeres y de su fervor ideal en la lucha contra los socialistas, modernos caciques de aquella comarca al servicio del capitalismo colonizador inglés, destacando el poderoso núcleo de militantes de CNT con que contaba el pueblo.

En Zalamea, el grupo era reducido, a tenor de las palabras de la líder anarquista, pero el mitin en la Plaza de Toros fue un verdadero éxito. La propia Federica Montseny realizó la descripción sobre aquel acontecimiento en un artículo: En Zalamea actúan valerosamente, en medio de la hostilidad general, un puñado de camaradas, luchando a brazo partido con los de la UGT, feudales del pueblo.Todas las calles llevan nombres socialeros: calle de Indalecio Prieto, de Julián Besteiro, de Carlos Marx, de Engels, de Largo Caballero, de Saborit, mezclados con los de Azaña y Alcalá Zamora. En Zalamea, en la Plaza de Toros desarrollé el tema “los traidores del proletariado”. Estaba colérica por el ambiente hostil del pueblo, por la risilla de los social-fascistas, contemplando el paso de camaradas venidos de diferentes pueblos de la comarca, con las manos en los bolsillos del pantalón. Di un ataque a fondo al socialismo, hablando con una rapidez vertiginosa, vomitando palabras como ni yo mismo sé. Historié sus traiciones, sus bajezas, su ruindad, los crímenes cometidos por ellos contra el pueblo español, atacando con violencia a la República. El delegado me interrumpía a cada paso. Pero caldeado el ambiente por mi fuego iracundo y por el sol que caía aún aplomado sobre la Plaza de Toros, el público se mostraba dispuesto a arrojarlo abajo de lo alto del tendido donde estaba instalada la tribuna. El pobre hombre, que no se había visto en un trance parecido, optó por callar, viendo que me servía, furiosa como estaba, no de contención, sino de estimulante. Terminó el acto sin más consecuencias y habiendo hecho lo que buenamente podíamos. González, por su parte, trinaba por una hoja que habían hecho circular contra él los socialistas, calumniándole miserablemente. Retó a los calumniadores a que probasen lo que decían  o a que dieran tan solo la cara y nadie dijo: Esta boca es mía. No llegamos, en Zalamea, a lo que nos ocurrió en la arboleda durante mi excursión por Vizcaya. Pero es terrible ver de que manera allí donde hay influencia socialista se castra el espíritu revolucionario del proletario y se consigue aborregar a los hombres.

El anarquismo zalameña volvería a tener cierta trascendencia social en la comarca durante los acontecimientos desarrollados en el país en el mes de octubre de 1934.

Federica Montseny, hija de padres anarquistas, llegó a ser la primera mujer en Europa que obtuvo una cartera ministerial cuando aceptó el cargo de Ministra de Sanidad y Asistencia Social en el gobierno de Largo Caballero, entre noviembre de 1936 y mayo de 1937, en plena guerra civil. Tras la guerra, se exilió a Francia.


José Manuel Vázquez Lazo.
Zalamea Republicana. Dip. Huelva. 2004

sábado, 14 de julio de 2012

Zalamea en el Privilegio Rodado del Reino de Castilla

Reconstruir la historia de una localidad como Zalamea la Real, a priori, no es tarea fácil para el historiador, teniendo en cuenta la ausencia de fuentes de información directa (escritas o arqueológicas) que nos muestren una imagen nítida de la villa en el pasado.  Los escasos vestigios hallados en el núcleo de población y en su término hacen que las lagunas se deban subsanar con el estudio de los procesos históricos desarrollados en localidades anexas. No será hasta bien avanzado el siglo XIII cuando se abran las puertas de la Historia a Zalamea, confirmándose fehacientemente la existencia de un núcleo poblacional en este lugar de tal importancia, que se usó como moneda de intercambio entre las dos grandes instituciones del momento: la Corona y la Iglesia. El elemento que mostrará este acontecimiento será el documento más importante emitido por la Cancillería Regia del Reino de Castilla durante la Edad Media: el Privilegio Rodado. 
En los diferentes archivos de la ciudad de Sevilla se conservan actualmente 82 privilegios rodados, fechados entre 1251, cuando se otorga a la ciudad el Fuero de Toledo; y 1435, el firmado por Juan II, donde se concede a la ciudad Arcos de la Frontera. Tres de ellos afectan directamente a la historia de Zalamea la Real: los emitidos por Alfonso X en 1279 y 1280; y el firmado por Sancho IV en 1284.
Pero contextualicemos el propio hecho histórico: tras la conquista de la ciudad de Sevilla a los musulmanes por parte del rey Fernando III el Santo, el monarca debía dotar a la ciudad de un territorio propio con el que proveerse de los recursos necesarios para su crecimiento. Todo ello se desarrolló en el marco del llamado Repartimiento de Sevilla. El repartimiento de las tierras entre los afortunados, además del agradecimiento que quería mostrar la Corona a sus colaboradores, tenía otros objetivos más importante: primero,  la repoblación de los lugares donados, teniendo en cuenta que gran parte de ellos estaban totalmente desiertos, y los que no, habían sido casi despoblados por el proceso bélico; y segundo, mantener a raya a los reyezuelos árabes que aún pululaban a lo largo de los límites fronterizos de las tierras conquistadas recientemente. Las Ordenes Militares fueron las encargadas de velar por la seguridad ante las continuadas incursiones musulmanas en la mayor parte de estas zonas limítrofes.
La Corona y la ciudad de Sevilla fueron las mayores beneficiarias en la primera etapa. La Iglesia hispalense, en pricipio, no obtuvo todos los beneficios propios de una institución de su calado: apenas unas rentas y muy pocos bienes. Habría que esperar hasta el año 1252 para que el arzobispado sevillano recibiera una dote de importancia: a través de un privilegio rodado fechado el 5 de agosto de 1252, y expedido por ruego del hermano del rey ( y primer arzobispo tras la reconquista de la ciudad), el infante don Felipe, el monarca entregaba a la iglesia todas las mezquitas sevillanas, a excepción de las tres que estaban en la judería y que fueron transformadas en sinagogas para el culto de la comunidad judía que residía en la ciudad.
Pero a partir de 1258 la situación cambiaría para bien de la Iglesia de Sevilla. El rey Alfonso X, como patrono de la institución eclesiástica, consideró oportuno dar toda la fuerza necesaria a la institución para que se consolidara. Así, su hermano dejaría la cabeza del episcopado para que el obispo de Segovia, Raimundo de Losana (o Losaña) -Don Remondo-, fuese nombrado Arzobispo de Sevilla. Una de las principales dotes de esta nueva etapa sería la cesión a la iglesia de la villa y castillo de Alcalá de Guadaíra, disgregados del concejo de la ciudad. Concesión que a la larga afectaría a la cesión de la tierra de Zalamea a la mitra hispalense.
El rey había estimado como lugares de poca importancia estratégica para la defensa del territorio las zonas cedidas a la Iglesia en los primeros años del arzobispado de Remondo. Pero pronto se dio cuenta de que la situación estratégica era de mayor importancia, sobre todo en la defensa del lugar de Alcalá de Guadaíra. Siguiendo a Manuel González Jiménez, los benimerines actuaron perpetrando incursiones en las tierras sevillanas hasta mediados de 1277. Las razzias afectaron gravemente a la zona del Aljarafe, y entre otras  localidades, una de las afectadas fue Alcalá. Alfonso X, a finales de ese mismo año, decidió intervenir personalmente en la zona, viendo cómo la Iglesia no podía hacer frente a la despoblación a la que estaba abocado el lugar y a la propia defensa de las tierras. Se ordenó por ello una nueva repoblación. Había que reforzar la frontera con el reino de Granada. Y para ello, las Órdenes Militares, que ya desde la rebelión de los mudéjares en 1264 estaban llevando a cabo los trabajos de repoblación y defensa de algunos lugares, se hicieron presentes en este ámbito. Cazalla, hoy Puebla de Cazalla, quedaría bajo la defensa de la Orden de Calatrava. En este contexto se llevaría a cabo una muy compleja operación de cesión y cambio de territorios entre la citada Orden Militar, el concejo de Sevilla y el Arzobispado Hispalense, a iniciativa del rey,  que afectarían directamente a Zalamea.
El 16 de diciembre de 1279 (1317 de la era hispánica), el Rey sabio emitía un Privilegio en el que intercambiaba Cazalla por Almonaster y Zalamea:  …damos por nos e por nuestros herederos a la iglesia de Sancta María de la noble cibdat de Seuilla e a don Remondo, arzobispo della, e a los que después dél uernán, e al cabildo desse mismo lugar,  el castiello e la villa que ha nombre Almonaster e el logar de dizen Çalamea. Este sería un privilegio rodado de Concesión puesto que, como su propio nombre indica, concedía a la iglesia Almonaster y Zalamea a cambio de Cazalla.
Pero el documento escondía un error burocrático que debió ser subsanado en los días venideros: el 15 de diciembre de 1279 (un día antes de la firma del privilegio), la Orden de Calatrava recibía la villa y castillo de Cazalla, que habían estado bajo tutela eclesiástica desde 1260, a cambio del lugar de Cerraja y los demás heredamientos que la Orden poseía en término de Alcalá de Guadaíra. Alfonso X no tuvo en cuenta este  hecho y el 11 de enero de 1280, a través de un nuevo privilegio el rey aprobaba la permuta realizada entre el cabildo de la Catedral y el concejo de Sevilla en virtud del cual el Alfonso entregaba a la Iglesia Cazalla (la Orden de Calatrava volvía a quedarse con el lugar de Cerraja) y a su vez el arzobispado cambiaba con el concejo hispalense por Almonaster y Zalamea. El escribano del concejo de Sevilla, Gonzalo Pérez fue el encargado de redactar la carta de intercambio; mientras que el encomendado a escribir el privilegio real de confirmación de trueque fue el escribano Johan Pérez, hijo de Millán Pérez. Este segundo privilegio ratificaba el anterior, una vez subsanadas las potestades jurisdiccionales de cada lugar intercambiado.
El 10 de agosto de 1284 Sancho IV, con el objeto de congraciarse con la ciudad y la iglesia de Sevilla, que habían sido fieles al rey sabio en las injerencias de su hijo Sancho en el acceso al trono emitía un nuevo privilegio donde recogía y ratificaba todos los privilegios emitidos por Alfonso X. Este privilegio, denominado de Confirmación, de nuevo recogía en su contenido la cesión de Almonaster y Zalamea a la Iglesia hispalense.  Durante 3 siglos (1279-1579) Zalamea estaría bajo la tutela arzobispal.
                                                                                           
   José Manuel Vázquez Lazo.
La provincia de Huelva. Historia de sus villas y ciudades. Zalamea la Real

miércoles, 6 de junio de 2012

Orígenes históricos del Corpus Christi en Zalamea la Real

El 8 de septiembre de 1264, el francés Jacques Pantaleón de Court-Palais, elegido Papa en 1261 bajo el nombre de Urbano IV, emite la bula Transiturus hoc mundo. Entre  sus principales premisas estaba una nueva condenación de la herejía proclamada por su compatriota Berengario de Tours  dos siglos atrás, cuando negó el hecho de la Transubstanciación en la Eucaristía. Pero la bula destacó por la institución  en el calendario litúrgico de la Solemnidad del Corpus Christi para todo el orbe católico. El Pontífice no hacía más que recoger una tradición que se había ido expandiendo desde inicios del siglo XIII por deseo y empeño de la religiosa belga Juliana de Mont Cornillon (visionaria eucarística desde su más tierna juventud, y a la postre, santa de la Iglesia de Roma). En 1246 Santa Juliana consigue que toda la Diócesis de Lieja celebre la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Unos años después, y tras la manifestación de algún que otro milagro en torno a este hecho, Urbano IV emite su bula. Tomás de Aquino encauzaría el camino doctrinal con su obra Oficio y Misa del Corpus y con la composición del himno eucarístico del Pange Lingua.

Se estipuló que la Solemnidad tuviera a bien celebrarse sesenta días después de la Pascua de Resurrección, y por consiguiente, atendiendo al calendario litúrgico, el jueves posterior a la celebración dominical de la Santísima Trinidad.

Los datos de la festividad en Sevilla no los encontramos hasta inicios del siglo XV. Y por extensión jurisdiccional, es decir, teniendo en cuenta que Zalamea por estas fechas estaba bajo la mitra arzobispal hispalense, la festividad se desarrollaría desde este tiempo en la localidad andevaleña. Aunque esto último, a falta de documentación pertinente, no podemos afirmarlo. Pero sí podemos confirmar la existencia de la Hermandad del Santísimo Sacramento a inicios del siglo XV (cuya responsabilidad anual, como veremos más adelante, estaba la de organizar la celebración del Corpus), puesto que ya en las Reglas de la Hermandad de San Vicente (1425) se cita a dicha cofradía:

...Hoan de las armas mando una suerte de tierras que esta a el arroyo de el ffresno que alinda con tierras de la coffradia del SSantisimo Sacramento...

Bien es verdad que el siglo XVII será sinónimo del apogeo cofradiero en las tierras del Arzobispado,  puesto que comenzarán a erigirse por toda la diócesis Hermandades Sacramentales que revalorizarían el culto al Santísimo Sacramento y dignificaríann la festividad del Corpus Christi en todas aquellas localidades donde se instituyeron. En Zalamea (del Arzobispo)  encontramos para este siglo las primeras referencia a la ferstividad a la que estamos haciendo referencia. Las Actas Capitulares del Archivo Municipal nos señalan la forma de actuar del Cabildo y de los habitantes en la celebración y la preparación de los actos festivos del evento. Así, para 1659 se determinaba que: 

…item acordaron que para la fiesta del dia del Corpus Christi del presente año se haga lo siguiente: Primeramente el mayordomo de este concejo prevenga los tamboriles […] y unos arcos en el camino […] que se hagan en la plaza junto a las casas del cabildo dos danzas una de xitanas y otra de cascabel o de espadas y se haiga una carpa de juncia como es costumbre y se haga la fiesta de moros y cristianos haciendo un castillo para ello como es costumbre en la plaza de la audiencia de esta villa buscando la gente ropa que para ello fuera necesario. Y dicho mayordomo prebenga los fuegos y coxetes boladores y de cordel y rueda y de fuego que le pareciese para este dia. Y prevenga velas de cera blanca de a libra para los oficiales de este concejo y para los ministros de aquarta, como es costumbre…

Es evidente la importancia festiva de la celebración, en la que podemos observar varios elementos: primero, la existencia de grupos de baile, como la danza de xitanas, de reminiscencias medievales y muy comunes en las celebraciones del Corpus; y la danza de cascabel o espadas, que al igual que la primera hundía sus raíces en el Medievo. Como no tenemos libros de cuentas ni se hace alusión a los gastos del Cabildo para este festejo, no podemos saber si dichos grupos de baile estaban formado por vecinos de la villa (lo que abriría una importante vía de estudio sobre danzas medievales de la localidad) o habían sido contratados en otro lugar. Y todo ello acompañados del tamboril. La expresión “como es costumbre” indica que la celebración tendría cierto raigambre.

El segundo elemento es la ornamentación del entorno donde se celebraría la procesión: una carpa de juncias, y el adorno de las puertas por donde pasaba la procesión (como indica la trascripción que hacemos más adelante).

El tercer elemento, quizás el más destacado de los festivos, es la celebración de la fiesta de Moros y Cristianos (ingrediente común en la festividad del Cuerpo de Cristo en la Edad Media hispana), en el que los vecinos participantes adecuarían sus ropajes para adaptarlos al evento. La construcción de un castillo hace entrever la dedicación de la localidad a este acontecimiento propio de la España Levantina.

De nuevo un elemento que hace conectar directamente las tradiciones zalameñas con las del Levante español (el culto a San Vicente Mártir, el desarrollo del arte de la apicultura en el periodo moderno o la enorme influencia de los hermanos Sanz, con Gabriel Alejandro como figura determinante en nuestra localidad, son una muestra de ello).

Otro ejemplo, también recogido en las Actas Capitulares, en esta ocasión para el año de 1675, indica actos similares a los expuestos:

… item acordaron y mandaron que se hagan las fiestas que este consejo hace en cada dia y año al Santisimo Sacramento el dia del Corpus Christi […] por lo cual mandaron que el mayordomo de este concejo prevenga lo siguiente: que dicho mayordomo prevenga los tamboriles necesarios y una danza de xitanas con su guiador. Asi mismo prevenga unos arcos en las puertas de esta villa por donde pasa la procesion y que haga una carpa de juncias como es costumbre y seis docenas de cojetes voladores y dos montantes de fuegos y dos ruedas y que prevenga asimismo las velas de cera blanca de libra para los oficiales de este concejo…

La guinda del pastel en la celebración serían los fuegos artificiales.

A inicios del siglo XVIII, en la enumeración de actividades para el día del Corpus no encontramos ya la celebración de las danzas ni de la fiestas de moros y cristianos, haciéndose tan sólo alusión al tamboril y a los fuegos. En 1770, un informe solicitado por el Conde de Aranda  en el que requería ...que conviniendo tener una noticia exacta de todas las Hermandades, Cofradías, Congregaciones, Gremios y cualquiera otra especie de gentes colegiadas, que celebran 1 o más fiestas al año, ya con la funcion de iglesia, ya con otras exteriores de gasto y profusion, bien sea a costa del comun de los individuos, o de los Priostes, Mayordomos, Hermanos Mayores, o Rentas o Dotación de los pueblos, tome yo razon de cada uno de los de mi distrito, dirigiendome a su Justicia y Ayuntamiento respectivo, para que forme su correspondiente relación… se nos indica la responsabilidad de la Cofradía del Santísimo de celebrar la función del Corpus y su octava, cuyo gasto ascendía a 330 reales de vellón.  En el mismo informe se decía que…esta misma función gasta el cabildo para enramar de sus Propios las calles y suelos de la estación de la procesión, cera para sus ministros, fuegos y tamboril de inmemorial tiempo a esta parte 300 r.v….

La aparición de la Hermandad de Alumbrado y Vela en 1797 enfatizaría a finales de la Edad Moderna esta Solemnidad de la Liturgia católica.

José Manuel Vázquez Lazo